Jueves III

Escrito por on noviembre 5, 2015 in Los jueves de la calle Feria | 2 comments

 

sala x sevilla

Imagen: Paco Barter’s. Antigua sala de cine X en Sevilla

 

La rubia lo sorprendió como siempre con las gafas gachas mirando la cubierta de sus últimas películas; aún no se había acostado pero la llamada de El Barón le pareció urgente.

_¡Vas a dejarte los ojos con esas lentes heredadas! Vine lo antes que pude ¿Qué sucede?¿Robaron El Cubells?

_ ¡Ja! ¡Ja! ¡Qué diablos, mira! La he encontrado. ¿No me digas que no te parece delicado el título?

_ No puedo creerlo. ¿He bajado sólo para ver esto? Voy a lavarme la cara, pídeme un Terry.

La rubia seguía cayendo en la trampa, no había comprendido la psicopatía de El Barón. Él siempre fue sincero y admitió desde el principio que sólo gimoteaba con Doctor Zhivago. Le entristeció la distancia que El Barón parecía mantener hacia sus circunstancias: las últimas noches sin dormir esperando al canalla, la poca liquidez, los delitos comunes. No estaba en sus mejores horas pero, al paso del agua helada por la piel y aún mascullando en el retrete la falta de tacto de El Barón, se echo a reír cuando en su indignado repaso de lo acontecido trató de conciliar el titulito de la porno que acababa de soltar con el despatarre florido de su portada.

_ ¡Es la moldava! ¿Se podría decir que refuerza mi condición de er-otomano?

_  No has encontrado a nadie esta mañana y por eso me llamaste ¿no es así? No podías aguantar por más tiempo el jueguecito de palabras ¿Me equivoco?

_ Aciertas como siempre, pero confiesa que te gusta

Pues claro, le gustaba. Tenía debilidad por él. ¿De qué manera, si no, hubiera soportado ella sus vaivenes de clase y sus bromas escapistas? En su reciente condición de exrico  El Barón daba todavía algún bandazo. Cambiaba habitualmente el domicilio y hacía sus mudanzas a través de El Jueves. Habermas le vació dos casas y su primera biblioteca; luego Darnaude la compró poco a poco.

El Barón acumulaba ya saliva en las comisuras de su boca hablando sin parar de la jovencísima moldava, claro síntoma de su apasionamiento por el género.

_¡El Género es El Género!_ Gritaba arrebatado y cada vez más a menudo ante el New Porn desodorizado.

Después de que cerrara el último cine que no traicionó nunca los cinco principios que él mismo había enunciado, se volvió buscador profesional de cine X , arqueólogo del vicio. Todos le oímos alguna vez abrumar a los de El Jueves con preguntas sobre la moldava, pero ni Rodrigo tenía la más remota idea. Rodrigo era enciclopedista como El Barón, pero menos devoto. El caso es que llegamos a creer que la moldava era un invento a modo de horizonte para hacerse la rutina soportable o un sueño de prematura juventud de esos que se escondían dentro de los armarios.

_ Entonces era ésta. Tiene gracia, es una mujer más al fin y al cabo. Ni siquiera es la actriz principal. ¿Quién te la consiguió?

Estaba decepcionada; la moldava había alcanzado todos estos años la condición de mito y ahora, revelada, era sólo una mujer en cueros empequeñecida por su linaje. ¡Je! ¡En cueros, claro!_ se rió la rubia de su propio discurrir por una nostalgia casi odiséica _.

_ Fue un chivatazo de Habermas. La tenían los muchachos de Monte Sión que hoy vinieron solos. Si hubiese estado Ratzinger me hubiera pedido una fortuna.

_ Tienes la lengua demasiado larga y El Jueves se frota las manos con cada uno de tus deseos.

_  ¿Lo hiciste tú mejor con el fusil de asalto, rubia?

_ Sabes que yo entré en ese asunto después de que Darnaude torpeara intentando salvar a la recién llegada.

A la rubia no le gustaban los flecos en los tratos ni la intención al descubierto. Y lo del fusil se le había ido de las manos. El Barón calló un momento observando los puestos, cosa extraña; la idea de que eso pudiera ser un silencio empático le reconfortó.

_Todos los mitómanos venimos a parar al mismo sitio_ Declamó El Barón feliz.

 

Ella frunció el ceño. Apuró el Terry. Intentó digerir la Calle Feria pero no pudo.

_ Esto es una trampa para monos.

 

 

 

 

 

 

 

2 Comments

  1. Cinco, siendo de hecho, plural, suele enunciarse como singular.

    Por lo demas, sublime sin interrupción.

    Sigo atento, hipersalivando.

  2. Jejeje. El género es el Género, y no se puede andar con tonterías cuando uno está llegando a lo más alto. Siempre estuve de acuerdo con el Barón, bueno siempre no, casi siempre, y fue por tu culpa. Que siga el baile.

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