Jueves IX

  El jueves empezó con un pesimismo malinterpretado que ni siquiera nosotras pudimos corregir. Delante de la Capilla de Montesión alguién escribió Mundus Senescit con un pulso medroso sobre los adoquines de la acera. La Resti fue quien nos contó lo de la pintada; eso y que Habermas no había montado después de leer aquello. Lo había dejado en la puerta del Vizcaíno fumando un cigarrillo tras otro convencido de que el mundo envejecía raudo...

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